Inquietudes Cotidianas

Lo esencial es invisible a los ojos

El poder de los libros

Me he extrañado de mi mismo cuando me he dado cuenta que he tardado casi un año a dedicar mi primer post a una de mis mayores pasiones: la lectura.
Un placer que me ha proporcionado muchas y variadas horas en compañía de Franz Kafka, Dante Alighieri, Quim Monzo, Katherine Neville y tantos, tantos otros.
Algo que se inició, mas o menos cronológicamente, con comics como Mortadelo y Filemon, Asterix, Tintin y muchísimos etc. Siguió con los primeros libros de la serie “Los Cinco” de Enid Blyton y el Mecanoscrito del segundo Origen de Manuel de Pedrolo hasta llegar a los primeros libros “serios” como el Lazarillo de Tormes o Siddharta de Hermann Hesse.

Estos dos últimos me demostraron el poder que un libro puede tener.

Mi año literario ha empezado francamente bien con una serie de cuentos de Quim Monzo,
relatados con un tono irónico y salpicados de humor negro los recoge en su libro Mil Cretins.


Otro gran acierto me ha llevado a reflexionar acerca de cuando era algo mas joven, cuando me veía como un libro en blanco, en cuyas paginas me encargaría de escribir grandes capítulos de una historia que, tarde o temprano te das cuenta, nunca se te permitirá acabar. Es el debutante Joshua Ferris y su libro Entonces llegamos al final.
Es terriblemente divertido, entretenido, incisivo y con unos personajes hilarantes en la línea de Camera Café.


Después de leerlo, y no se porque, lo he asociado directamente con una de las conversaciones laborales mas serias e interesantes que he tenido (no es que haya tenido muchas interesantes, la verdad) y que acabó con la siguiente metáfora por parte de mi interlocutor. Dijo:

En la vida sucede lo mismo que en el poker. Nos reparten unas cartas que no podemos elegir. En un caso, genéticas, sociales, económicas; en el otro, los naipes. Es evidente que hay cartas buenas y cartas malas, y que es mejor tenerlas buenas. Pero al final, no gana quien tiene las mejores cartas, sino quien sabe jugar mejor con las que tiene. Ese es el objetivo de la educación: conseguir que cada persona aprenda a jugar las cartas que le han tocado en suerte.

Posteriormente he llegado a saber que la metáfora es de otro escritor: José Antonio Marina.

¿Qué mejores maestros que los buenos escritores?

Febrero 2, 2008 Publicado por Dani | Literatura | , | 4 comentarios